Por Nicolás Cifuentes Salazar

Cuando hablamos de innovación, tenemos que saber que en ella estamos todo el tiempo inmersos y máxime cuando su significado es según la Real Academia de la Lengua Española: «la creación o modificación de un producto y su introducción en un mercado».

Así podemos decir que los seres humanos somos seres innovadores, pues todo el tiempo y gracias a todos los cambios a los que nos sometemos nos modificamos para generar dinámicas, estrategias y adaptaciones dentro de la sociedad, y esto se conoce como innovación. Un claro ejemplo es como nuestros mercados, negocios, casas, estudios y demás escenarios de la vida han tenido que crearse o modificarse por circunstancias como la pandemia, ello nos ha obligado a volvernos innovadores en la manera de comunicarnos, socializar y hasta enamorar.

Entre los factores que marcan el éxito de la innovación están el liderazgo de los emprendedores, la visión compartida de equipos de trabajo y las personas como tal. Se presenta bajo este panorama que el ser humano es el eje y centro de todos los cambios, mejoras y adaptaciones tanto de productos y servicios como en relaciones interpersonales por cuanto a través de una buena actitud, el ser humano puede empezar a generar un cambio en una sociedad caracterizada por el caos, las noticias negativas en diferentes ámbitos y la turbulencia de las diferentes dimensiones del entorno, logrando mediante ese cambio soluciones cuyo valor agregado compete a la sociedad como colectivo y no como individuos por separado.

La invitación hoy como seres innovadores es a generar creación y modificación no solo de productos o servicios sino también de nuestras relaciones interpersonales, innovar en nuestra manera de comunicarnos con el otro, de tener una actitud que pueda generar empatía en momentos de crisis y dificultad.

Si se tiene en cuenta que una de las acepciones de la palabra ADN es el conjunto de cualidades coherentes e inamovibles de una persona, en conclusión, se puede decir que la innovación está presente en el ADN humano, y en esta época en medio de las crisis actuales.

Hoy cada individuo puede sacar lo mejor de sí, para ser innovador, con la modificación de conductas diarias, tales como un saludo, una sonrisa amable y actitudes de solidaridad, de tal manera que se genere empatía y se logre toda una cadena de transformación en el camino de la vida de cada individuo y por ende de la sociedad.